Horacio Rent - Car

Horacio Rent - Car

jueves, junio 16, 2016

Cuando la vida depende del Ambú



El hacinamiento de las áreas de emergencias no es el único elemento común que tienen los principales hospitales generales docentes de la capital. Los pacientes que acuden a ellos comparten las calamidades de la falta de importantes equipos diagnósticos o de usos vitales y la desmotivación del personal.
Los ventiladores escasean en las unidades de cuidados intensivos, poniendo al médico en el dilema de elegir a quien se le da asistencia respiratoria mecánica y quien muere por falta de oxígeno. En algunos casos la vida del paciente depende de la respiración manual mediante el uso de bolsa o ambú que pueda darle un médico residente.
Los ejemplos hablan por sí solos. En el hospital Salvador B. Gautier hay 14 camas en su Unidad de Cuidados Intensivos y cuatro ventiladores, dejando 10 sin esa herramienta fundamental en pacientes graves.
En el Francisco Moscoso Puello, donde la sobredemanda alcanza el 300%, hay seis camas y un ventilador, con frecuencia dañado, y en el Padre Billini, de la Zona Colonial, hay siete camas y cinco ventiladores.

Los dos primeros carecen de equipos de imágenes como tomografía y resonancia magnética, por lo que el paciente debe ser referido fuera de sus instalaciones, en especial al Centro de Imágenes de Amistad Dominico Japonesa (Cemadoja) a realizarse esos estudios, con las complicaciones que implica su traslado y el aporte económico para los no asegurados.
En el Padre Billini hay tomógrafo, pero no resonancia, y aunque tiene radiógrafos y otros equipos básicos, el personal se queja de la falta de láminas para lectura. La directora, Ysabel Menual, tiene otra explicación al respecto: dice que solo se imprime lo necesario y lo demás se ve por computadoras o en el celular.
Esto deja a esos centros, asegura el doctor Fulgencio Severino, jefe de Cardiología del Hospital Salvador B. Gautier, sin capacidad de respuesta para atender las principales causas de hospitalizaciones, que son las vasculares, cardiacas, neurológicas y gastrointestinales. Todas ameritan de cuidados intensivos.
“El Gautier necesitaría por lo menos 30 camas de cuidados intensivos para cumplir con los parámetros requeridos. Pacientes graves permanecen tres, cuatro días y a veces una semana esperando una cama”.
Del sector privado no se tienen registros actuales que permitan conocer su realidad, y lo mismo ocurre en centros de autogestión, pero estudios realizados en el 2014 evidencian un déficit en la oferta de camas de atención de cuidados intensivos que supera el 60%, acrecentado en Santo Domingo y Santiago, que es donde se concentra la mayor demanda.
De ahí que a muchas familias dominicanas no les son ajenas las angustias de requerir una cama de cuidados intensivos. Historias de peticiones de ayuda, rebotes y muertes se cuentan por doquier.
Alerta
El doctor Severino decidió dar la voz de alerta, y cita las necesidades de esos tres importantes centros, aunque dice que esa realidad se puede extrapolar a los principales hospitales del país.

“Las autoridades han hablado de construir otra unidad de cuidados intensivos, pero mientras tanto se tiene el servicio sin los equipos fundamentales”, lamenta.
Dice que en el hospital hay tiempo que han tenido que poner un residente a dar ambú la noche entera a un paciente, “aún sabiendo que va a fallecer porque ese no es un sistema de garantía respiratoria”.
Insensibiliza
Lo peor, asegura el doctor Severino, es que esas calamidades no frustran al médico, sino que lo insensibilizan. “Este sistema hospitalario que tenemos ha hecho que la muerte sea un estadio de normalidad, lo que insensibiliza al personal que se está acostumbrando a ver la gente morir sin hacer nada y eso es un cuadro desgraciado, porque cada vez el médico tiene menos compromiso con la vida”, señala.

En el Gautier no hay equipos para realizar endoscopía ni colonoscopía, pese a tener una residencia médica de gastroenterología.
Esfignomanómetro
Como forma de recrear la crisis generalizada que dice afecta al sector salud, el doctor Severino destaca que recientemente el hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina duró una semana sin que en los consultorios hubiera esfigmomanómetro, equipo usado para la medición de la presión arterial. El médico que quería trabajar debía llevar el suyo personal o simplemente no asistir a la consulta.

En las aceras
Las inquietudes de Severino son compartidas por médicos, enfermeras y pacientes del hospital Padre Billini. Allí las limitantes en la disponibilidad de espacio, sobre todo en su área de emergencia, hacen traumático el servicio, donde pacientes, en camillas y sillas, esperan días y semanas por camas; el personal médico se mueve con dificultad y familiares deben esperar en las aceras, a ambos lados de la calle, por noticias.

El hospital tiene 14 camillas y 15  sillas, recibe un promedio de 150 emergencias diarias y cuenta con 105 camas de internamiento.
Una de las salas de internamiento ha sido adecuada para el descanso de médicos residentes, ante la falta de un espacio adecuado para ese personal.
(+)
LA CAPITAL Y SANTIAGO CONCENTRAN DEMANDA
Estudios hechos hace tres años, indican que en todo el país hay alrededor de 450 camas en unidades de cuidados críticos, de las cuales unas 160 pertenecen al sector público, pero sus requerimientos se estiman en alrededor de 400.

En el sector privado el número de camas de este tipo es de 292 incluyendo patronatos y las Fuerzas Armadas, de las cuales la mayoría están en Santo Domingo.  El estudio fue hecho en el 2014 por la Sociedad de Medicina Crítica y de Cuidados Intensivos (Sodemecu).
Los estándares de salud establecen que por cada 10 camas de dotación o para la atención de pacientes, debe haber una de cuidados críticos. Expertos indican que si existiera un primer nivel de atención con capacidad resolutiva, las emergencias se reducirían en más de un 50%.

No hay comentarios:

Publicar un comentario